Por cuarto año consecutivo se realizó la evaluación Aprender, que este año contó con la participación del 97% de las escuelas secundarias del país. Estudiantes del último año rindieron la prueba que se realizó en forma censal durante la jornada del martes en las áreas de Lengua y Matemática.

En la jornada de este miercoles 300 escuelas de distintos puntos del país formaron parte de una muestra representativa en la que se evaluó las áreas de Ciencias Naturales y Educación Ciudadana.

De este modo, se implementó por primera vez una evaluación específica de Educación Ciudadana que indaga en contenidos mínimos que debe brindar la escuela: la Constitución Nacional, la forma de gobierno (los poderes, la democracia y los partidos políticos), el sistema electoral argentino, los derechos y garantías, los derechos humanos, la discriminación, género y educación vial.

El ministro de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología de la Nación, Alejandro Finocchiaro, aseguró  que “aprender representa un cambio cultural y muestra que nuestras comunidades educativas hicieron propia esta iniciativa, y hoy reconocen la importancia de tener datos reales para tomar las mejores decisiones en sus escuelas”.

En este sentido, la secretaria de Evaluación Educativa, Elena Duro, consideró que “año a año se ha demostrado que es una evaluación masiva y se logró el compromiso de toda la comunidad educativa; Aprender es un paso más para seguir mejorando la educación en Argentina”. 

La evaluación permitirá entregar nuevamente, a partir de marzo de 2020, el Reporte por escuela a cada institución participante con sus resultados: ya fueron entregados a las escuelas 84.786 reportes desde el año 2016. Este documento contiene información sobre el nivel de desempeño de los estudiantes a la vez que presenta datos sobre el contexto en el que los aprendizajes se producen.

Una jornada con mucho compromiso

Escuelas de distintos puntos del país presentaron pancartas con información y mensajes alusivos a la evaluación. Muchos estudiantes participantes utilizaron las redes sociales para volcar allí sus percepciones sobre la prueba y otros se tomaron fotos con los materiales informativos que se distribuyeron en las escuelas para convocarlos a participar de la evaluación.  En algunas otras escuelas, la cartelería realizada por los estudiantes o el equipo docente se utilizó para recibir a los aplicadores y observadores que participaron de la evaluación.

Una de las historias que dejó la jornada de Aprender ocurrió en la escuela albergue 4-200 de Mendoza, donde los estudiantes pidieron modificar el calendario de clases para poder participar de Aprender. “Nosotros vamos a ir a la prueba sí o sí, no importa la distancia que haya que recorrer. Vamos a asistir” le dijeron los estudiantes de 5to año Alberto Daniel Eraso, director de la escuela.

En este establecimiento, los estudiantes y docentes tienen un régimen de asistencia especial: por estar alejados de la institución, concurren a la escuela durante dos semanas seguidas al mes. En septiembre el calendario indicaba que debían estar en la escuela a partir del martes 17, pero pidieron cambiar el cronograma para poder participar de Aprender. Docentes, directivos y personal no docente acompañaron esta decisión e hicieron un gran esfuerzo para que los jóvenes pudieran responder la evaluación. Una de las cientos de historias de compromiso que dejó la cuarta edición de la evaluación nacional de los aprendizajes.

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