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SALUD

21 de agosto de 2023

Crean una fundación para ayudar a que las mujeres no pierdan el cabello con las quimioterapias

Antonieta Cuello y Gabriela Tosi, integrantes de la Fundación Tucumana "El Casco Rosa".

La técnica denominada de los "cascos fríos" fue adaptada por pacientes oncológicas de Tucumán y permite que las mujeres que tienen que atravesar el proceso de quimioterapia puedan conservar su cabello. Para las creadoras de este mecanismo es de un alto impacto simbólico y hasta psicológico no perder el pelo. Advirtieron que no es efectivo en todos los casos y la cesión de los cascos es totalmente gratuita.

Un grupo de mujeres tucumanas creó la organización "El Casco Rosa" desde donde ayudan a lidiar con los efectos psicológicos provocados por el cáncer de mama o los tratamientos de quimioterapia en las mujeres a través de una técnica denominada cascos fríos, con la que buscan evitar la caída del cabello sin interferir en los tratamientos oncológicos.

"La técnica de los cascos fríos nace en 2009 en Buenos Aires con Paula Estrada, una mujer a la que diagnostican cáncer de mama y en ese momento ella sabía sobre la máquina de frío que usaban en Estados Unidos para evitar la caída del pelo, pero todavía no había llegado a Argentina", contó Gabriela Tosi, presidenta y cofundadora de "El Casco Rosa".

Tosi, en diálogo con Télam, dijo que "cuando te diagnostican cáncer siempre te imaginas lo peor, y sabemos que para poder pasar por esa situación lo más importante es la parte psicológica, poder sentirse lo mejor posible, y el pelo para nosotras tiene un valor simbólico. No es lo mismo transcurrir la enfermedad pelada y que la gente nos mire con lástima, a poder conservar nuestro cabello".

"Poder conservar nuestro pelo nos permite encarar la enfermedad de otra manera, incluso no contarlo si no queremos hacerlo porque, muchas veces, lo que más cuesta es la mirada del otro, que va más allá de una cuestión estética", agregó Antonieta Cuello, secretaria de la Fundación.

Origen de la fundación

Las mujeres, ambas pacientes oncológicas, recuerdan que todo empezó en 2018 con un grupo de WhatsApp, integrado por cinco mujeres con diagnóstico de cáncer de mama, a través del cual coordinaban para poder pasarse los cascos cuando les tocaba hacer quimioterapia, y hace un mes atrás obtuvieron la personería jurídica que les permite funcionar como una fundación.

Luego agregaron que "Paula se puso a investigar y logró recrear a través de los cascos lo que hace esa máquina de frío de Estados Unidos. Los cascos están compuestos por geles fríos que en su composición no tienen agua, si se congelan no se ponen duros y permite moldearlos a la cabeza de cada persona. Los geles están pegados entre sí con cinta de embalar para darle forma de casco".

Según explicaron, a los cascos "se los usa sólo el día de la quimio. La paciente se lo tiene que poner una hora antes de la misma, durante el tiempo que se les pasa la medicación y hasta una hora después. Y se cambian cada media hora porque van perdiendo el frio. Por eso cada juego está compuesto por varios cascos, dependiendo de las horas que demora la quimio".

Los cascos deben permanecer un mínimo de 48 horas en el freezer antes del uso, cuando se los aplica en la cabeza producen un congelamiento superficial del cuero cabelludo que provocan una contracción en los vasos capilares que evita que la medicación de la quimio llegue hasta ahí y provoque la caída de total del pelo, sin interferir en el tratamiento oncológico.

Sin embargo, las representantes de la Fundación aclararon "que entre un 40% y 60% del pelo se va caer porque se debilita, pero cae parejo, se pierde volumen pero no llegas a quedarte pelada. También se debe tener una serie de cuidados como evitar tinturas, el uso de planchitas y secador, para no debilitarlo más".

"El tratamiento de los cascos no da buenos resultados en todas las personas, además no es fácil hacerlo porque congela el cuero cabelludo y casi siempre duele por unos minutos", explicaron.

Las fundadoras de "El Casco Rosa" indicaron que "los cascos pueden ser utilizados por pacientes que padecen diferentes tipos de cáncer, no sólo cáncer de mama, pero en algunos casos no deben ser usados", y destacaron la importancia de consultar previamente con el oncólogo de cabecera.

En el grupo hay chicas que usan los cascos y otras que no, "pero todas nos acompañamos, somos todas pacientes que nos tocó pasar por esta enfermedad".

Actualmente la fundación cuenta con 25 juegos compuestos por entre ocho y diez cascos que son prestados a las pacientes y explicaron que también hay otros bancos de cascos en Tucumán así como en otras provincias.

"Esta es una actividad solidaria, la cesión de los cascos es gratuita, no se venden ni se alquilan", afirmaron.

En caso de que alguna paciente quiera fabricar su propio juego de cascos "nos contacten para asesorarlas y pasarles el contacto de las fábricas de geles que utilizamos, porque no todas las marcas son las adecuadas".

Las vías de contacto son por mail, [email protected], o al teléfono 0381-576-7328.

 

 

Fuente: Télam.



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