NACIONALES
28 de julio de 2026
La interna libertaria estalló en redes: Lemoine y Villarruel se lanzaron durísimos insultos por las dietas del Senado
La diputada Lilia Lemoine y la vicepresidenta Victoria Villarruel protagonizaron un fuerte cruce en la red social X por la diferencia entre los sueldos de diputados y senadores. La discusión escaló con acusaciones políticas e insultos como "cerebro de microbio" y "Kukacruel", profundizando la interna en La Libertad Avanza.
El cruce tuvo como protagonistas a la diputada oficialista Lilia Lemoine, una de las dirigentes más cercanas al presidente Javier Milei, y a la vicepresidenta de la Nación y titular del Senado, Victoria Villarruel. El episodio volvió a evidenciar las tensiones entre Villarruel y un sector del oficialismo alineado con la Casa Rosada.
La discusión se produjo este martes y se desarrolló íntegramente a través de publicaciones en la red social X, donde ambas dirigentes respondieron mensajes de otros usuarios y cruzaron fuertes acusaciones.
La polémica comenzó en redes sociales, luego de que Lemoine afirmara que los senadores perciben alrededor de 12 millones de pesos mensuales, mientras que los diputados cobran aproximadamente 6 millones, atribuyendo esa diferencia a una decisión impulsada por Villarruel.
Lemoine sostuvo que el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, mantuvo una política de austeridad, mientras que Villarruel habría permitido el aumento de las dietas en el Senado "para quedar bien con la alta política". La vicepresidenta rechazó las críticas y respondió calificando a la legisladora como una persona con "cerebro de microbio", además de cuestionar su conducta política. Lemoine retrucó llamándola "Kukacruel", lo que terminó por elevar el tono de una disputa que volvió a exponer las diferencias internas del oficialismo.
El enfrentamiento se suma a una serie de desencuentros entre Victoria Villarruel y dirigentes del núcleo duro de La Libertad Avanza. Aunque el motivo inmediato fue la discusión por las dietas legislativas, el episodio refleja una fractura política cada vez más visible dentro del espacio gobernante, con fuertes cruces que ya no se limitan a diferencias de gestión, sino que también se trasladan al plano personal.
