NACIONALES
16 de junio de 2026
Criar a un hijo ya cuesta más de $600 mil por mes
La canasta de crianza difundida por el INDEC volvió a mostrar el fuerte peso económico de sostener la infancia en Argentina. Según la edad, mantener a un hijo demanda entre más de medio millón y más de $650 mil mensuales, considerando tanto los gastos básicos como las horas de cuidado.
Criar a un hijo en Argentina representa hoy un desafío cada vez más exigente para la economía de los hogares. De acuerdo con la última actualización de la Canasta de Crianza del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el costo mensual para sostener a un niño o niña ya supera los $600.000 en varios tramos de edad y alcanza más de $650.000 en algunos casos.
El informe oficial contempla no solo los bienes y servicios indispensables para el desarrollo de niños, niñas y adolescentes, sino también el valor económico del tiempo destinado a su cuidado, un componente que representa una parte significativa del costo total.
Según los datos difundidos por el organismo, la canasta de crianza alcanza los $511.763 para menores de un año, asciende a $609.574 para niños de entre 1 y 3 años, se ubica en $520.413 para quienes tienen entre 4 y 5 años y llega a $654.221 para el grupo de 6 a 12 años.
El segmento de mayor costo corresponde a los niños en edad escolar, donde los gastos vinculados a alimentación, educación, vestimenta, transporte y actividades cotidianas incrementan considerablemente el presupuesto familiar.
La Canasta de Crianza se convirtió en una herramienta de referencia para dimensionar el costo real de sostener a un hijo y también es utilizada como parámetro en numerosos procesos judiciales vinculados a cuotas alimentarias. Además, busca visibilizar el valor económico del trabajo de cuidado que, en muchos casos, recae de manera no remunerada sobre las familias.
Los datos reflejan una realidad que atraviesa a millones de hogares argentinos: el costo de la crianza continúa en ascenso y representa uno de los principales desafíos para las familias en un contexto económico marcado por la pérdida de poder adquisitivo y el aumento sostenido de los gastos cotidianos.

