INTERNACIONALES
5 de junio de 2026
Alerta Global por el Super Niño
Organismos internacionales advirtieron que existe una alta probabilidad de que se desarrolle un evento climático de gran intensidad en los próximos meses. El fenómeno podría provocar lluvias superiores a lo normal, inundaciones y alteraciones en distintas regiones del país.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) y diversos centros internacionales de monitoreo climático alertaron sobre la posible formación de un "Súper Niño" durante el segundo semestre de 2026, un fenómeno que podría generar impactos significativos en distintas regiones de Sudamérica, incluida Argentina.
Según las proyecciones difundidas por organismos especializados, existe una elevada probabilidad de que El Niño se desarrolle entre junio y agosto y permanezca activo hasta fin de año. Los especialistas advierten que el calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico ecuatorial podría alcanzar niveles inusuales y derivar en eventos meteorológicos extremos.
El fenómeno climático, que suele presentarse cada dos a siete años, modifica los patrones de lluvias y temperaturas en gran parte del planeta. En esta oportunidad, los modelos internacionales indican que podría consolidarse desde el invierno austral y fortalecerse hacia la primavera y el verano.
En el caso de Argentina, los principales efectos se sentirían en el centro y noreste del país, donde se proyectan precipitaciones superiores a los valores normales. Las provincias de Santa Fe, Entre Ríos y sectores de la región chaqueña figuran entre las áreas bajo observación por el riesgo de tormentas intensas, inundaciones y anegamientos rurales.
Los especialistas señalan que, si bien una mayor disponibilidad de agua podría favorecer algunos sectores productivos, especialmente la actividad agrícola, también podría generar complicaciones en la infraestructura, el transporte y las tareas de cosecha. Asimismo, remarcan que todavía existe incertidumbre sobre la intensidad final del evento y el alcance real de sus consecuencias.
Frente a este escenario, organismos meteorológicos nacionales e internacionales mantienen un seguimiento permanente de las condiciones oceánicas y atmosféricas para actualizar los pronósticos y anticipar posibles impactos. Las próximas semanas serán clave para determinar si el fenómeno evoluciona hacia una fase moderada o si alcanza características excepcionales que justifiquen la denominación de "Súper Niño".
